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Candidatos con escasa formación, incapaces de efectuar propuestas eficaces frente a los principales problemas que enfrentamos como sociedad; la indiferencia manifiesta por la mayoría de la juventud, no sólo debido al desconocimiento de los candidatos y partidos, sino también como consecuencia de la falta de confianza en el sistema; y la ausencia de estructuras organizativas en los partidos políticos, que promuevan y garanticen el desarrollo de procesos realmente participativos en grado protagónico de los ciudadanos, son sólo algunos de los síntomas que evidencia la convalecencia de la Argentina como República.
Es evidente la escasa presencia de dirigentes políticos dotados de los conocimientos necesarios para implementar algo más que una "teneduría de libros" en el proceso de "administrar" el Estado. Padecemos la alarmante y creciente ausencia de estadistas con vocación para gobernar en función del pueblo y de la grandeza de la Nación.
Claro está que para que los miembros de los poderes del Estado pongan su inteligencia al servicio de la sociedad -en la cual uno de los principales componentes son los trabajadores- deben estudiar los problemas, determinar las causas que los originan, identificar las potencialidades en términos de la riqueza contenida en sus territorios, y poner en marcha las políticas necesarias para potenciar y maximizar el uso de éstas últimas, como instrumentos necesarios para superar dichas causas. Y si no están preparados para ello, como mínimo deben tener la suficiente honestidad intelectual para reflexionar sobre la validez o no de propuestas elaboradas por sectores de la sociedad realmente interesados en la concreción de esos objetivos.
Así, por ejemplo, en la región existe un potencial humano y de recursos naturales, suficientes para servir de base a los gobernantes en la elaboración e implementación de respuestas inteligentes a los problemas generados por la muy injusta y generalizada distribución tanto de los ingresos como de la riqueza.
A título de ejemplos, a continuación mencionamos algunas riquezas con las que cuenta el país, las cuales con una inteligente gestión por parte de los poderes del Estado podrían generar ingresos genuinos para su aplicación en la resolución de problemas sin afectar a la sociedad en su conjunto.
- Recursos naturales renovables, en cantidad y calidad suficientes como para elaborar y llevar a cabo estrategias de desarrollo sustentable que privilegien la ocupación de la fuerza de trabajo disponible en el territorio, e incrementen los ingresos del Estado.
- Recursos naturales no renovables, en volúmenes aún de alta significación, cuya extracción debería ser ambientalmente controlada y económicamente aprovechada en la generación de recursos genuinos para la implementación de las estrategias de desarrollo sustentable.
- Recursos energéticos renovables (particularmente hídrico y eólico) susceptibles de generar ingresos.
- Escenarios, algunos de ellos únicos en el mundo, para el fomento de la actividad turística sustentable de múltiple oferta (recreativo, deportivo, de investigación, académico, etc.) que genere ingresos genuinos para implementar el manejo sustentable de dichos escenarios, hoy en continua degradación por la insuficiencia o ausencia de una correcta administración.
- Caudales no explotados de agua superficial que podrían ser aplicados en la implementación de cultivos bajo riego, como parte de las acciones destinadas a superar la problemática de la desertificación. Las estimaciones realizadas por investigadores y docentes de la Universidad del Comahue, entre otras instituciones, informan la existencia de un potencial de agua para riego que posibilitaría la habilitación de nuevas superficies para el cultivo bajo riego, que podría aun ser mayor si se usaran métodos minimizadores del uso del agua, restando la obtención de información suficiente sobre el potencial de las aguas subterráneas disponible.
- La existencia de antecedentes exitosos, respecto de la producción de frutas finas demandadas por el mercado externo, que podría ser expandida con criterios de agricultura orgánica e incorporación del riego, en el marco conceptual del Desarrollo Sustentable.
- La producción de lana, susceptible de ser industrializada en su totalidad, como en el caso de la Provincia de Chubut, recuperando a pleno la capacidad instalada, con la consiguiente generación de puestos de trabajo e ingresos genuinos, para atender con la producción industrial, tanto a la demanda interna (hoy atendida con productos importados) como a la demanda externa.
- Recursos pesqueros, que con un manejo sustentable e integrado con la industria conexa podría dar lugar, tanto a la generación de puestos de trabajo como de ingresos genuinos. Claro está que, entre otros aspectos de gestión, para maximizar el aprovechamiento de estos recursos debería prestarse especial atención al problema de la contaminación costera ocasionada generalmente por prácticas desaprensivas en las actividades petrolera, industrial y minera.